oplit
23-Dec-2009, 14:04
http://www.ladybegood.net/Images_Global/Lady_Be_Good_Collage.jpg
En la tarde del 4 de abril de 1943, el bombardero B-24 'Lady Be Good' (LBG) despega de la pista de aterrizaje de Soluch, en Libia, junto con otros 24 aviones, en una misión para bombardear el puerto de Nápoles, Italia.
El tiempo estimado para la misión era de nueve horas y los aviones tenían combustible suficiente para doce horas de vuelo. Debido a los fuertes vientos y tormentas de polvo, los aviones se vieron forzados a despegar en grupitos.
El LBG fue uno de los Últimos en partir, en un grupo con otros dos aviones. Pero a estos aviones se les había metido arena en sus motores al rodar por la pista y tuvieron que volver, dejando solo al LBG y a los otros aviones. La tripulación tuvo que hacer constantes correcciones de rumbo a lo largo de la ruta, debido a los fuertes vientos, y comenzaron a quedarse rezagado detrás de los otros aviones. Los aviones no podían comunicarse por radio, por miedo a atraer a los aviones de caza nazis.
Cuando el LBG alcanzó las proximidades del blanco, los otros aviones ya habían dejado caer sus bombas y estaban en su camino de regreso. En vez de soltar solos sus bombas, el LBG puso rumbo a casa y deja caer su carga en el mar.
En su viaje de vuelta, la aeronave envía un mensaje cifrado preguntando por el rumbo a seguir hacia Soluch, y se le fue enviado, pero después de eso no se volvió a oír nada más del avión.
Se organiza una extensiva búsqueda en el mar y una limitada en tierra, pero el avión y su tripulación de nueve hombres no aparecían. Era la primera misión de combate de la tripulación.
Los miembros de la tripulación del "Lady Be Good" eran:
Teniente Primero William J. Hatton, Piloto - Whitestone, Nueva York
2º Teniente Robert F. Toner, Copiloto - Norte de Attelboro, Massachusetts
2º Teniente Dp Hays, Navegante - Lee's Summit, Missouri
2º Teniente John S. Woravka, Bombardero - Cleveland, Ohio
Sargento Harold J. Ripslinger Técnico de vuelo - Saginaw, Michigan
Sargento Robert E. LaMotte, Radio Operador - Lago Linden, Michigan
Sargento Mayor Guy E. Shelley, Artillero/Asistente técnico de vuelo - New Cumberland, Pensilvania
Sargento Mayor Vernon L. Moore, Artillero/Asistente del Radio Operador - New Boston, Ohio
Sargento Mayor Samuel R. Adams, Artillero - Eureka, Illinois
http://img183.imageshack.us/img183/2120/fotolo0.jpg
En mayo de 1958, quince años después de que el LBG desapareciese, algunos restos de un accidente aéreo fueron divisados desde el aire por la tripulación británica de un grupo de exploración en busca de petróleo en el desierto libio.
Seguidamente un equipo de tierra visita el sitio e identifica los restos como los del LBG.
La aeronave estaba ubicada a unas 440 millas (708 Km.) rumbo al sur de su pretendido destino. No se sabe con seguridad como el avión acaba tan lejos de su destino pero se piensa que no recibió, o interpretó mal, el rumbo que le había sido enviado y se perdió en la oscuridad, atravesando la costa Libia y continuando hacia adelante en el desierto hasta que se quedó sin combustible.
El avión aparentemente se estrelló y avanzó una considerable distancia antes de pararse definitivamente. La aeronave se había partido justo por detrás de las alas, quitando eso estaba en muy buenas condiciones, conservado por la sequedad del aire desértico. Una ametralladora y una radio que se encontraron estaban en perfectas condiciones de uso.
Se daba por seguro que la tripulación se lanzó en paracaídas del avión poco antes del choque, ya que la escotilla de emergencia trasera y las puertas del compartimiento de bombas estaban abiertas y no se encontraron ninguno de los paracaídas.
No había rastro alguno de la tripulación en los alrededores de los restos del avión.
http://img100.imageshack.us/img100/8360/fotope5.jpghttp://img392.imageshack.us/img392/6618/fotoly8.jpg
En mayo de 1959, un año después de que fueran descubiertos los restos del accidente, un pequeño equipo fue enviado a Libia por el ejército americano para buscar los restos de la tripulación. Este equipo, auxiliado por el personal de la base área de Wheelus cerca de Libia, realiza una extensa búsqueda por tierra y aire cerca del lugar del accidente durante un período de cuatro meses.
En una vieja pista al noroeste se encontraron partes del equipamiento que dejó la tripulación como señal para ayudar al servicio de rescate aéreo a que los encontraran.
A unas 19 millas (31 Km.) al norte, un par de botas de vuelo fueron encontradas con la punta señalando al norte.
Luego encontraron una serie de paracaídas, cada uno lleno de piedras para marcar la ruta de la tripulación.
Ningún resto humano fue encontrado por el equipo y concluyeron que probablemente habían sido cubiertos por la arena del desierto. Los expertos estimaron que los aviadores habían podido viajar no más de 25 o 30 millas (40 - 48 Km.) bajo las extremas condiciones del desierto.
Pero en febrero de 1960, otro equipo de exploración de petróleo británico encontró los restos de cinco de los tripulantes del LBG en una meseta desértica, a una distancia, al norte, de 85 millas (137 Km.) del lugar de la colisión.
Los restos fueron encontrados estrechamente agrupados y cerca encontraron pedazos de equipo y efectos personales. Entre los efectos estaba un diario, conservado por el Teniente Robert Toner, las entradas del día 5 al 12 de abril de 1943, contaron una historia de heroísmo y verdadero coraje.
http://img224.imageshack.us/img224/458/fotoxs3.jpg
http://img129.imageshack.us/img129/8946/fotoqe9.jpg
El teniente Toner anota en su diario:
“Domingo 5.
Comenzamos a andar hacia el Noroeste. Aun sin John. Solo unas pocas raciones, media cantimplora de agua y una cucharada llena al día. Hace mucho calor. Algo de brisa del Noroeste. Noche muy fría, no dormí*. Descansamos y caminamos”.
También el sargento Ripslinger escribió lo sucedido:
“Domingo 5 de abril.
Todos menos Worackva nos encontramos al amanecer. Esperamos un rato y comenzamos a andar. Solo medio sándwich, un caramelo y una taza de agua en las últimas treinta y seis horas.”
Abandonando los chalecos salvavidas, construyendo flechas hacia el noroeste con los paracaídas cada quince kilómetros, con buena moral y en medio de un calor infernal, los aviadores cubrieron sus primeros cuarenta kilómetros.
Al atardecer del día 6 encontraron huellas de una columna de vehículos y, en la duda, el teniente Hayes y el sargento Adams siguieron el nuevo rastro. Ambos grupos colocaron una señal en el lugar de la separación, pero Hayes y Adams, al no encontrar nada y temiendo perderse de los otros seis, volvieron con ellos.
Así* pasaron el miércoles y el jueves. Toner anotó:
”La misma rutina. Nos estamos debilitando y no iremos mucho más lejos. Rezamos todo el tiempo. Otra vez la tarde es un infierno de calor. No puedo dormir…” Alternaron la marcha con el descanso, sedientos y soportando los abrasadores días y las frías noches del desierto libio; escudriñaban el cielo en busca de aviones de rescate que no llegaban.
El viernes cambiaron las pedregosas llanuras del desierto por el gran mar de dunas. En el diario de Ripslinger aún puede leerse:”
Viernes 9 de abril. Ya es el quinto día, y todos pensamos que todo ha acabado. A mediodía hacía tanto calor que todos deseábamos dormir. La mañana y la noche “o.k.”
Aquella tarde tras haber cubierto increíblemente 105 kilómetros desde el lugar del salto, los teniente Hatton, Toner y Hayes y los sargentos Adams y la Motte, este último ya ciego, no pudieron más y se sentaron a esperar la muerte.
Los tres que se encontraban en mejores condiciones físicas, los sargentos Ripslinger, Moore y Shelley, siguieron adelante. Toner, cada día más débil, escribía:
“Domingo 11. Aún esperamos ayuda, aún rezamos. Los ojos mal, perdido todo el peso… todo me duele… Podríamos hacerlo si tuviéramos agua; tan solo queda para mojar la lengua. Tenemos esperanzas de ayuda muy pronto. No descansamos. Aún en el mismo sitio.
Lunes 12. Aún no llega el auxilio. Muy –ilegible- fría noche.” Aquí* acaba el diario.
Treinta kilómetros al norte, entre las dunas del mar de arena Calasancio, perecieron Moore Y Ripslinger, que terminó su diario el día 11:
“Domingo 11 de abril. Aún peleamos para salir de las dunas y encontrar agua.” El punto y final de aquella épica y trágica marcha lo puso Guy Shelley, un joven de Ohio de veintiséis años, que aún anduvo durante dos o tres días, sin nada de agua, solo, hasta cubrir más de 140 kilómetros desde el inicio de aquella pesadilla… hasta que no pudo más.
Los restos del aviador John S. Woravka, del que no habían podido encontrarse con los otros ocho hombres después del salto, fue encontrado en agosto de 1960 por otro equipo británico a 16 millas (26 Km.) al noroeste del lugar del accidente. Estaba en su traje de vuelo y su paracaídas estaba todavía puesto dando la impresión de no haberse abierto correctamente y probablemente murió del impacto con la tierra.
Durante la recuperación de los restos de Woravka, un montón de arneses de paracaídas y ropa de vuelo fueron encontrados a media milla hacia el sudoeste, señalando que oeste fue el lugar donde los otros ocho tripulantes se habían encontrado después del salto.
Si solamente hubieran podido encontrar el camino al lugar donde estaban los restos del avión, 16 millas al sudeste de su lugar de aterrizaje, habrían podido transmitir por radio para pedir ayuda.
Los restos del noveno aviador, el Sargento Mayor V.L. Moore, nunca han sido encontrados. A medida que transcurrieron los años los diversos objetos del LBG fueron distribuidos a museos y escuelas en todo el mundo.
La aeronave había sido reducida prácticamente al chasis debido a los diversos grupos y expediciones que llegaron al lugar cuando el gobierno libio, en 1994, finalmente se llevó los últimos restos de la aeronave y los almacenó en una bodega.
http://img100.imageshack.us/img100/3001/fotorb8.jpg
En mi opinión estos hombres fueron unos héroes, no en el Ámbito militar, puesto que no realizaron ninguna misión al completo, no llegaron a bombardear Nápoles. Si no más bien en el afán de buscar una salida de aquel infierno, para su propia supervivencia.
Hasta que no fueron encontrados, restaurados y examinados los diarios, nadie se explicaba porque los cuerpos estaban tan distantes unos de otros.
Hasta la Época, se estimaba que un ser humano no aguantaba mas de dos días sin agua, pero estos hombres, con una botella cada uno de agua aguantaron 7 días unos hasta 11 otros y recorriendo de mínimo 90 km, el que mas camino recorrió 135 km con una botella de agua y un sandwich!! Eso es afán se supervivencia.
Son dignos de admiración por parte de todo el mundo.
En cuanto a Woravka, seguro que su muerte la hubiesen deseado todos, antes de morir deshidratados en mitad del desierto Libio.
Saludos!!!!
Material extraido de:
http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=75
http://lacomunidad.elpais.com/sgm1945/2007/8/2/lady-be-good-naufragos-del-desierto
http://www.panzerzug.es/pzg/content/view/64/56/
En la tarde del 4 de abril de 1943, el bombardero B-24 'Lady Be Good' (LBG) despega de la pista de aterrizaje de Soluch, en Libia, junto con otros 24 aviones, en una misión para bombardear el puerto de Nápoles, Italia.
El tiempo estimado para la misión era de nueve horas y los aviones tenían combustible suficiente para doce horas de vuelo. Debido a los fuertes vientos y tormentas de polvo, los aviones se vieron forzados a despegar en grupitos.
El LBG fue uno de los Últimos en partir, en un grupo con otros dos aviones. Pero a estos aviones se les había metido arena en sus motores al rodar por la pista y tuvieron que volver, dejando solo al LBG y a los otros aviones. La tripulación tuvo que hacer constantes correcciones de rumbo a lo largo de la ruta, debido a los fuertes vientos, y comenzaron a quedarse rezagado detrás de los otros aviones. Los aviones no podían comunicarse por radio, por miedo a atraer a los aviones de caza nazis.
Cuando el LBG alcanzó las proximidades del blanco, los otros aviones ya habían dejado caer sus bombas y estaban en su camino de regreso. En vez de soltar solos sus bombas, el LBG puso rumbo a casa y deja caer su carga en el mar.
En su viaje de vuelta, la aeronave envía un mensaje cifrado preguntando por el rumbo a seguir hacia Soluch, y se le fue enviado, pero después de eso no se volvió a oír nada más del avión.
Se organiza una extensiva búsqueda en el mar y una limitada en tierra, pero el avión y su tripulación de nueve hombres no aparecían. Era la primera misión de combate de la tripulación.
Los miembros de la tripulación del "Lady Be Good" eran:
Teniente Primero William J. Hatton, Piloto - Whitestone, Nueva York
2º Teniente Robert F. Toner, Copiloto - Norte de Attelboro, Massachusetts
2º Teniente Dp Hays, Navegante - Lee's Summit, Missouri
2º Teniente John S. Woravka, Bombardero - Cleveland, Ohio
Sargento Harold J. Ripslinger Técnico de vuelo - Saginaw, Michigan
Sargento Robert E. LaMotte, Radio Operador - Lago Linden, Michigan
Sargento Mayor Guy E. Shelley, Artillero/Asistente técnico de vuelo - New Cumberland, Pensilvania
Sargento Mayor Vernon L. Moore, Artillero/Asistente del Radio Operador - New Boston, Ohio
Sargento Mayor Samuel R. Adams, Artillero - Eureka, Illinois
http://img183.imageshack.us/img183/2120/fotolo0.jpg
En mayo de 1958, quince años después de que el LBG desapareciese, algunos restos de un accidente aéreo fueron divisados desde el aire por la tripulación británica de un grupo de exploración en busca de petróleo en el desierto libio.
Seguidamente un equipo de tierra visita el sitio e identifica los restos como los del LBG.
La aeronave estaba ubicada a unas 440 millas (708 Km.) rumbo al sur de su pretendido destino. No se sabe con seguridad como el avión acaba tan lejos de su destino pero se piensa que no recibió, o interpretó mal, el rumbo que le había sido enviado y se perdió en la oscuridad, atravesando la costa Libia y continuando hacia adelante en el desierto hasta que se quedó sin combustible.
El avión aparentemente se estrelló y avanzó una considerable distancia antes de pararse definitivamente. La aeronave se había partido justo por detrás de las alas, quitando eso estaba en muy buenas condiciones, conservado por la sequedad del aire desértico. Una ametralladora y una radio que se encontraron estaban en perfectas condiciones de uso.
Se daba por seguro que la tripulación se lanzó en paracaídas del avión poco antes del choque, ya que la escotilla de emergencia trasera y las puertas del compartimiento de bombas estaban abiertas y no se encontraron ninguno de los paracaídas.
No había rastro alguno de la tripulación en los alrededores de los restos del avión.
http://img100.imageshack.us/img100/8360/fotope5.jpghttp://img392.imageshack.us/img392/6618/fotoly8.jpg
En mayo de 1959, un año después de que fueran descubiertos los restos del accidente, un pequeño equipo fue enviado a Libia por el ejército americano para buscar los restos de la tripulación. Este equipo, auxiliado por el personal de la base área de Wheelus cerca de Libia, realiza una extensa búsqueda por tierra y aire cerca del lugar del accidente durante un período de cuatro meses.
En una vieja pista al noroeste se encontraron partes del equipamiento que dejó la tripulación como señal para ayudar al servicio de rescate aéreo a que los encontraran.
A unas 19 millas (31 Km.) al norte, un par de botas de vuelo fueron encontradas con la punta señalando al norte.
Luego encontraron una serie de paracaídas, cada uno lleno de piedras para marcar la ruta de la tripulación.
Ningún resto humano fue encontrado por el equipo y concluyeron que probablemente habían sido cubiertos por la arena del desierto. Los expertos estimaron que los aviadores habían podido viajar no más de 25 o 30 millas (40 - 48 Km.) bajo las extremas condiciones del desierto.
Pero en febrero de 1960, otro equipo de exploración de petróleo británico encontró los restos de cinco de los tripulantes del LBG en una meseta desértica, a una distancia, al norte, de 85 millas (137 Km.) del lugar de la colisión.
Los restos fueron encontrados estrechamente agrupados y cerca encontraron pedazos de equipo y efectos personales. Entre los efectos estaba un diario, conservado por el Teniente Robert Toner, las entradas del día 5 al 12 de abril de 1943, contaron una historia de heroísmo y verdadero coraje.
http://img224.imageshack.us/img224/458/fotoxs3.jpg
http://img129.imageshack.us/img129/8946/fotoqe9.jpg
El teniente Toner anota en su diario:
“Domingo 5.
Comenzamos a andar hacia el Noroeste. Aun sin John. Solo unas pocas raciones, media cantimplora de agua y una cucharada llena al día. Hace mucho calor. Algo de brisa del Noroeste. Noche muy fría, no dormí*. Descansamos y caminamos”.
También el sargento Ripslinger escribió lo sucedido:
“Domingo 5 de abril.
Todos menos Worackva nos encontramos al amanecer. Esperamos un rato y comenzamos a andar. Solo medio sándwich, un caramelo y una taza de agua en las últimas treinta y seis horas.”
Abandonando los chalecos salvavidas, construyendo flechas hacia el noroeste con los paracaídas cada quince kilómetros, con buena moral y en medio de un calor infernal, los aviadores cubrieron sus primeros cuarenta kilómetros.
Al atardecer del día 6 encontraron huellas de una columna de vehículos y, en la duda, el teniente Hayes y el sargento Adams siguieron el nuevo rastro. Ambos grupos colocaron una señal en el lugar de la separación, pero Hayes y Adams, al no encontrar nada y temiendo perderse de los otros seis, volvieron con ellos.
Así* pasaron el miércoles y el jueves. Toner anotó:
”La misma rutina. Nos estamos debilitando y no iremos mucho más lejos. Rezamos todo el tiempo. Otra vez la tarde es un infierno de calor. No puedo dormir…” Alternaron la marcha con el descanso, sedientos y soportando los abrasadores días y las frías noches del desierto libio; escudriñaban el cielo en busca de aviones de rescate que no llegaban.
El viernes cambiaron las pedregosas llanuras del desierto por el gran mar de dunas. En el diario de Ripslinger aún puede leerse:”
Viernes 9 de abril. Ya es el quinto día, y todos pensamos que todo ha acabado. A mediodía hacía tanto calor que todos deseábamos dormir. La mañana y la noche “o.k.”
Aquella tarde tras haber cubierto increíblemente 105 kilómetros desde el lugar del salto, los teniente Hatton, Toner y Hayes y los sargentos Adams y la Motte, este último ya ciego, no pudieron más y se sentaron a esperar la muerte.
Los tres que se encontraban en mejores condiciones físicas, los sargentos Ripslinger, Moore y Shelley, siguieron adelante. Toner, cada día más débil, escribía:
“Domingo 11. Aún esperamos ayuda, aún rezamos. Los ojos mal, perdido todo el peso… todo me duele… Podríamos hacerlo si tuviéramos agua; tan solo queda para mojar la lengua. Tenemos esperanzas de ayuda muy pronto. No descansamos. Aún en el mismo sitio.
Lunes 12. Aún no llega el auxilio. Muy –ilegible- fría noche.” Aquí* acaba el diario.
Treinta kilómetros al norte, entre las dunas del mar de arena Calasancio, perecieron Moore Y Ripslinger, que terminó su diario el día 11:
“Domingo 11 de abril. Aún peleamos para salir de las dunas y encontrar agua.” El punto y final de aquella épica y trágica marcha lo puso Guy Shelley, un joven de Ohio de veintiséis años, que aún anduvo durante dos o tres días, sin nada de agua, solo, hasta cubrir más de 140 kilómetros desde el inicio de aquella pesadilla… hasta que no pudo más.
Los restos del aviador John S. Woravka, del que no habían podido encontrarse con los otros ocho hombres después del salto, fue encontrado en agosto de 1960 por otro equipo británico a 16 millas (26 Km.) al noroeste del lugar del accidente. Estaba en su traje de vuelo y su paracaídas estaba todavía puesto dando la impresión de no haberse abierto correctamente y probablemente murió del impacto con la tierra.
Durante la recuperación de los restos de Woravka, un montón de arneses de paracaídas y ropa de vuelo fueron encontrados a media milla hacia el sudoeste, señalando que oeste fue el lugar donde los otros ocho tripulantes se habían encontrado después del salto.
Si solamente hubieran podido encontrar el camino al lugar donde estaban los restos del avión, 16 millas al sudeste de su lugar de aterrizaje, habrían podido transmitir por radio para pedir ayuda.
Los restos del noveno aviador, el Sargento Mayor V.L. Moore, nunca han sido encontrados. A medida que transcurrieron los años los diversos objetos del LBG fueron distribuidos a museos y escuelas en todo el mundo.
La aeronave había sido reducida prácticamente al chasis debido a los diversos grupos y expediciones que llegaron al lugar cuando el gobierno libio, en 1994, finalmente se llevó los últimos restos de la aeronave y los almacenó en una bodega.
http://img100.imageshack.us/img100/3001/fotorb8.jpg
En mi opinión estos hombres fueron unos héroes, no en el Ámbito militar, puesto que no realizaron ninguna misión al completo, no llegaron a bombardear Nápoles. Si no más bien en el afán de buscar una salida de aquel infierno, para su propia supervivencia.
Hasta que no fueron encontrados, restaurados y examinados los diarios, nadie se explicaba porque los cuerpos estaban tan distantes unos de otros.
Hasta la Época, se estimaba que un ser humano no aguantaba mas de dos días sin agua, pero estos hombres, con una botella cada uno de agua aguantaron 7 días unos hasta 11 otros y recorriendo de mínimo 90 km, el que mas camino recorrió 135 km con una botella de agua y un sandwich!! Eso es afán se supervivencia.
Son dignos de admiración por parte de todo el mundo.
En cuanto a Woravka, seguro que su muerte la hubiesen deseado todos, antes de morir deshidratados en mitad del desierto Libio.
Saludos!!!!
Material extraido de:
http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=75
http://lacomunidad.elpais.com/sgm1945/2007/8/2/lady-be-good-naufragos-del-desierto
http://www.panzerzug.es/pzg/content/view/64/56/